sábado, 12 de agosto de 2017

Reino



Vayamos en paz
Un dios incógnito orbita nuestra casa,
nos alienta, nos delata, nos ha elegido
al nacer nos puso esta piedrita en el habla,
un cebo escondido
nos dio el olvido de ciertas voces, del enemigo y de las fiestas
Demos las gracias
conmemorado el padre, santificado el muerto, excomulgado el impío
habiendo piedad en la crueldad
confianza en el milagro
llenos a pan de misericordia
Estamos en gracia
Desestimado el animal
del sueño
el día se organiza en perfectos ramos
el arma se dispara
en los miedos incorrectos
pierdes un pie en la nieve
rescatando al impuro
el orgullo se reduce a una piedra
ese balazo en el lomo
luce una sutura impecable
Esa mujer pegada al paladar
su tos de noche
no te merece
lo adverso es ilusión
 jactancia  es el desgano
otro altar lo aborrecible
y esa luz, ese rayo fuera de ritmo
 en tu corazón
la seducción, quizás la prueba,
de un astuto demonio

viernes, 21 de julio de 2017

el fuego que aún queda



El fuego que aún queda
no alcanza a encender mi cigarrillo
Necesidades y abismos 
imitan la luz del día
Duermo bajo los efectos de la frialdad
aunque de esa convulsión
uno siempre se recupera
El gato que me dejaste
ha crecido
y se niega a salir de caza
Se sienta en mi falda esperando ver música
una quietud distina
un planeta más amable
A veces da un zarpazo a mis pies
Se olvida que soy un hombre
Ve un pez anclado entre tus piernas
o a la deriva
en su pequeño estanque.

la parte sombreada de un jardín



Qué rostros la noche mantiene a flote?
Se me acalambró un pie y desperté
Soñaba con un gato refregándose
a los pies
de su dueña anciana
Te encontré cosiendo en la sala
con todas las luces encendidas
Autista y metódica
cubrías la mancha
la parte sombreada de un jardín
que ya no despierta.
Minuciosa en tu labor
con la delicadeza de una araña
resuelves la trama
Algo floral que disimule
la agonía
que rellene al fín
nuestra cama hundida
sin remedio






el saco azul




A Liliana Crociati



Colgado en la reja que separa
del invierno duro de los muertos
el saco azul que yo te presté
Él no pudo atravesar
como vos la niebla
el atardecer raído 
que te dejó entrar
para que yo te viera Liliana
asomada en la cima de un volcán
para que tocara la tela que te abrigó
de cuál noche?
El hocico del Sabú
trajinado por las manos de vivos y muertos
Colgado en la reja, 
un azul que ciega
tu ajuar de despedida
Como un cuchillo que traspasa
el gorrión del misterio 
Así, Liliana, sepultada 
en la luna de Innsbruk
la misma que ilumina este monte
el Sabú custodia, invita a entrar
Fui a juntar agua de lluvia a tu reino
la puse sobre el piano
para volver tímidamente
a este mundo
más vacío






"Liliana Crociati falleció durante su luna de miel en 1970, a los 26 años. Estaba en Innsbruck cuando un alud golpeó el hotel donde ella y su marido se hospedaban, y murió asfixiada. Lo que llama la atención es que ese mismo día, a 14 mil kilómetros de distancia murió Sabú, su perro"

sábado, 3 de junio de 2017

dulzura ignora




Pasa de todo cuando el amor ofrece su posibilidad
nos hace un nudo arriba y nos cuelga
un monte se nos atraviesa
se  congela el pan
Se traba el disparo
Nos viste de oscuro la confabulación
Se salta de constelación
Se dinamita el rebaño
El perro guardián
desobedece a tu  voz de mando
cruza la línea que le trazaste

Cuando ese perro negro se asoma
Se asoman dos niños tiranos 
Se asoma el padre implacable
y la hija hambrienta
Se asoma el mundo que ignoramos
una fe abatida
una dicha enferma
Ahora que lo pienso 
eramos nosotros aquel perro
todo el día a la espera con las luces apagadas
acumulando sangre en los pulmones
devorando la misma ración
como si no fuese cada noche un sabor idéntico
Como dos platos sucios 
en el ansia de una bacha
así mi amor, nos hemos ahogado
quizás la música de Satie 
flote un tiempo más 
sobre lo dómestico
Y el perro fuera de sí
se arrime al agua de aquellas cavilaciones
Y omitiendo ya  lo dulce
sacie lo perverso

domingo, 4 de septiembre de 2016

no laves tu herida


No laves tu herida,
mejor, háztela lamer por una perra en celo
háztela calcar y luego arroja el dibujo.

El agua es conductor de lo que vuelve
El agua tiene memoria de elefante
Jamás se irá con ella. No se irá.

Tendrá la apariencia de lo que sigue brillando,
un hamster hospedando al lobo,
atacando a quién lo domestica.
Porque el agua parece doméstica.
Tiene la paz del raro que no auxilia,
el espejo donde toda bestia se enfrenta y  reconcilia.
Por eso, háztela lamer por una perra en celo
Háztela calcar y luego arroja el dibujo.

No conviertas tu herida en un tatuaje.
No le escribas ni la rayes.
No taches en ella los días del ausente.
No la interrogues. No la molestes.
No te conviertas en tu herida.
Ponle una lámpara. Pero no cualquier lámpara
Digo la luz de la escritura
La luz de la escritura sobre sus manchas, estériles, y mal vestidas.
Caliéntala para que abrace al silencio.

Lo que se va con el agua regresa en otra sed
y es como un insecto cuando ruge
y no miente
que viene por tu sangre.

Los demonios del mar

Reino

Vayamos en paz Un dios incógnito orbita nuestra casa, nos alienta, nos delata, nos ha elegido al nacer nos puso esta piedrita en el hab...